jueves, 6 de febrero de 2014

Me susurra mi alma agonizante, que apenas alumbra, herida por la vida. Aun así lucha por recobrar el vuelo. ¿Quién no perdió el norte? ¿A quién no le fallaron sus alas en pleno vuelo? Mientras coso con paciencia la fina tela de mis bonitas alas, mi alma me mira preocupada. Tiene miedo de un nuevo vuelo. Necesito que me acompañe en su pleno resplandor, brillando como nunca, desprendiendo luz por todo sus costados. No la quiero oscureciendo mis días. Dejo de coser y le dedico una sonrisa tranquilizadora, suspira y se deja caer, creo que con agobio y cansancio.

_ Entiendes que somos dos ¿verdad? _ le acaricio el hombro. Pero se niega a mirarme. _ No puedo ir sin ti. _ Le recuerdo, con un nudo en la garganta asfixiante. _ Necesito que me acompañes en tú mejor forma, para alumbrarme en la oscuridad y colorear mis días._ Mi alma rompe en un llanto como el canto de una Sirena. Me eriza el bello. Si ella entristece yo entristezco, si ella sufre yo sufro. Su estado de animo a tapado el sol de este hermoso día y la oscuridad ha caído sobre nosotros. Tiene miedo de no llegar a la cima que nos hemos propuesto alcanzar. A mi también, pero es nuestro reto, su lumbre y mi felicidad. En el ultimo intento caímos, pero no pasa nada, siempre se puede volver a intentar. Ella tiene la energía, yo la fuerza. Solo me queda coser una pequeña grieta en la tela, una vez hecho ya estaré lista para volver a volar. No estoy del todo convencida ya que mi alma se resiste a unirse con mi cuerpo. _ ¿Por qué te resistes tanto? _ me siento frustrada, ¿no siente ese cosquilleo por llegar a la meta? se levanta el faldón y me enseña sus heridas de las que yo desconocía, me alarmo. ¿He intentado coser mis salas sin antes saber si la tripulación estaba herida? ¿Cómo se sana un alma? _ lo siento, yo... no lo sabia. Me mira con los ojos lagrimosos, va susurrarme. Oh, vaya... quiere escribir. Cojo mi libro de notas y me siento a su vera, le sonrío y me acurruco junto a ella. Me susurra cosas melancólicas, bonitas, pero triste. Sé lo que tengo que hacer y me incorporo a su susurro escribiéndole cosas bonitas y alegres. poco a poco nuestras voces se unen. Le susurro que es preciosa y su luz es impresionante, que tiene un don y es perfecta. Miro a mi alma y de sus ojos cae por la emoción una lagrima en forma de cristal, que resuena al chocar en el suelo, una lagrima diminuta que brilla como un diamante. _ Eres la mejor alma que he podido tener. _ le digo con una sonrisa de oreja a oreja. _ siempre me haces especial. Mi alma sonríe y su sonrisa es un ráfaga suave de aire fresco, con olor a esperanza y sabor a un futuro lleno de victorias. Mis palabras han curado sus heridas y le han subido el animo, lo sé, porque no me siento dividida. Si ella me acompaña soy capaz de llegar a la luna, pero no quiero asustarla, así que primero subiremos a la cima y después de ahí, subiremos un poquito más. No tengo prisa por llegar, quiero llegar sin perder nada en el camino por las prisas.